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El catarismo y los trovadores (I)

Trovadores

Trovadores

A menudo hemos oido hablar de los trovadores, y la idea más común que tenemos de ellos es que eran unos personajes que, en la edad media, hacían música y se desplazaban por los pueblos y los castillos. Pero en realidad, el mundo de los trovadores fue mucho más complejo que todo esto.


En principio debemos definir el marco lingüístico donde nació el “arte de trovar”, las tierras de habla occitana. Estas tierras que, políticamente, jamás han constituido una unidad, si que la han constituido en términos lingüísticos, comprendiendo un tercio largo de lo que hoy es conocido como Francia.

Trovadores en una fiesta medieval en Bagà

Trovadores en una fiesta medieval en Bagà

El occitano es una lengua romance, neolatina, como lo son el francés, el castellano, el catalán, el gallego, el portugués, el italiano, el sardo, el rumano o el dálmata. El marco geográfico del occitano ha permanecido prácticamente invariable desde la edad media, a pesar de la gran disminución de individuos nativos que lo hablan o practican. Sus delimitaciones lingüísticas geográficas son el euskera, el castellano y el catalán por el sur, el italiano por el este y, por el norte, con el franco-provenzal y el francés. A partir del s XII, los autores en lengua occitana la diferenciarían de las otras con alusiones distintas, como “lengua romana” por contraposición al latín. Ya fue en los siglos siguientes (XIII y XIV) que empieza a aparecer la designación de “roman” en contraposición al francés o “langue du roi”. El gramático catalán Raimon Vidal, de Besalú, la denominó “el llemosí”, como opuesto a la “parladura francesa”, mientras que el término “proensal” fue utilizado por los italianos, en alusión al antiguo término de provincia romana, en contraposición al “francigenae” de la Francia septentrional. La primera documentación donde aparece el termino “lingua d’oco” en contraposición a la lenguas de “oïl” y “sí”, es en textos de Dante. Las primeras apariciones del término “occitano” aparece en el s XIV en expresiones como “lingua occitana”, “respublica occitana”, “patria lingua occitanae” y “Occitania” en documentos de la administración oficial.

Imágen medieval de unos trovadores

Imágen medieval de unos trovadores

Culturalmente, la identidad medieval occitana se caracteriza, precisamente, por los Trovadores. Éstos, con su literatura, desbordaron las fronteras, principalmente hacía España e Italia, no solo en busca de apadrinaje, si no que su lenguaje fue adoptado, por ejemplo, por Alfonso II de Aragón como lenguaje oficial de la corte, y como parte de su estrategia para promocionar sus ambiciones políticas en Occitania.
Su época de nacimiento, expansión y florecimiento coincidió, precisamente, con el nacimiento, expansión y florecimiento del catarismo en toda Occitania.
Este hecho hace que muchas veces se vincule el catarismo y la composición de los trovadores y éste es, precisamente el tema que vamos a tocar en esta y en sucesivas entradas sobre esta temática que iremos incluyendo.

Fuente de esta información:
El mundo de los trovadores de Linda M. Paterson. Ediciones Península (Barcelona/1997) ISBN: 8483070405

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