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Comentarios sobre el Libro de los Dos Principios” (I)

El Legado secreto de los cátaros. Ediciones Siruela (Madrid/1997)

El Legado secreto de los cátaros. Ediciones Siruela (Madrid/1997)

 

Comentada la existencia de este texto en una entrada anterior, donde hablaba del libro “El legado secreto de los cátaros”, y decía que “El libro de los Dos Principios” es uno de los pocos documentos que se han encontrado procedentes directamente de los cátaros, voy a iniciar una serie de comentarios sobre el contenido del mismo analizando, de esta forma, el pensamiento cátaro que se pueda desprender de la lectura del libro.


Como ya habíamos comentado, el “Libro de los dos Principios” está dividido en siete compendios o tratados. El primero de ellos se llama “El libre albedrío” y consta de 19 capítulos, en los cuales se intenta refutar las teorías de la Iglesia Católica sobre la posibilidad de que los ángeles que pecaron contra Dios y se convirtieron en demonios, fue porque el Señor les había dado el “libre albedrío”.
El libro, en su forma, sigue el esquema didáctico empleado por los teólogos en las universidades y en las controversias, “questio. propositio-responsio, reprobatio”. Las demostraciones se fundamentan en La Biblia, aunque en alguna ocasión utiliza también el pensamiento filosófico antiguo y medieval, como cuando cita expresamente el “Liber de Causis” o utiliza algunas nociones aristotélicas.
angeles_y_demoniosLa idea de la refutación es la existencia de los dos principios: el bien y el mal, coexistentes desde el principio de los tiempos, de acuerdo a la doctrina dualista de los cátaros, pues no es posible que si Dios, que es justo, santo y omnipotente, conocedor de todo lo que tiene que suceder, y que no acontece nada que él no sepa de antemano, y que nada de lo que tiene que acontecer puede dejar de acontecer, hiciese a los ángeles a conciencia de que terminarían rebelándose contra el mismo y que tendría que castigarlos.
Si realmente Dios hubiese hecho a los ángeles conociendo todo esto, significaría que Dios mismo sería el principio del mal, a sabiendas que el mal se iba a producir y tendría que castigarlo, con lo que supondría que Dios es a la vez bueno y malo, por ser el origen del mal. Esto contradice expresamente lo de que Dios es justo y santo.
Por lo tanto, el mal tiene que tener por la fuerza otro origen que se escapa a la voluntad de Dios y que fue ese mal el que actuó sobre los ángeles que se rebelaron:
“Y así este Dios, del que antes he dicho que es bueno, santo y justo, sabio y recto, superior a toda alabanza, como se ha demostrado con anterioridad, sería enteramente causa y principio de todo mal, lo cual se niega con la mayor rotundidad. Por lo tanto se debe reconocer que hay dos principios: uno del bien, otro del mal, que es origen y causa de la imperfección de los ángeles, como de todo mal.” (Le liber duobus principiis).
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