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La masacre de Beziers

Hace 800 años Beziers ardió bajo las llamas

Hace 800 años Beziers ardió bajo las llamas

Ayer, 22 de julio, día de Santa Magdalena, se cumplieron 800 años de la famosa “matanza de Beziers”, la que se hizo tristemente famosa por la frase lapidaria de Arnaut Amaury, legado papal de la cruzada, “Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos”. Según las crónicas, unas 8.000 personas fueron asesinadas en nombre de la “verdadera Fe de Cristo”, incluidas las que se habían refugiado en la catedral.

Es un buen momento para una reflexión profunda sobre el significado del catarismo para la Iglesia Católica, que fue capaz, no solo de consentir, sino de instigar semejante masacre.

Representación del grupo OC en Beziers mayo/2009

Representación del grupo OC en Beziers mayo/2009

El catarismo predicaba un retorno al cristianismo verdadero, un retorno a los orígenes del cual, decían, se había apartado la iglesia católica.
Según los textos que se han podido estudiar, los cátaros, acusaban a la iglesia católica que, desde el momento en que se convirtió en religión oficial del imperio, a finales del s. IV, había tomado el camino erróneo y se había apartado del verdadero cristianismo.
Ellos decían ser los verdaderos herederos del “Espíritu Santo” que habían recibido los apóstoles y que, por ese motivo, no tenían miedo de predicar y morir por ello.

Acusaban a la iglesia católica de ser la “Iglesia del Mal”, que lo demostraba a cada momento, con su actuación, con su opulencia, actuando como señores feudales, amantes de lo material y de las riquezas.
Para demostrarlo, ellos se apartaron de todo lo material, se invistieron de un aura de pureza, rechazando cualquier bien, no aceptando ninguna posesión, ninguna propiedad y autoimponéndose unas reglas muy estrictas.

Cuadro de Goya representando una escena de la Inquisición

Cuadro de Goya representando una escena de la Inquisición

Asimismo ellos seguían solo los Evangelios, negando el origen divino del Antiguo Testamento que había sido concebido por el “Mal”. Los Evangelios los interpretaban en un sentido de alta espiritualidad.

Como ya hemos visto en otros artículos anteriores, concebían que en la Eternidad subxistían “Dos Principios”, el bien y el mal, pues no era posible que Dios fuese el origen de todo mal. El bien, Dios, había creado a los Ángeles, mientras que el mal había creado el Mundo material, el lugar donde habitamos. Dios solo rige el alma, la nada, lo inmaterial, mientras que el Demonio rige todo lo material, incluido el cuerpo. Las almas, regidas por Dios, están prisioneras en el cuerpo regido por el Demonio
Dios no es todopoderoso y solo puede reinar sobre la parte del bien que reside en cada uno de nosotros. Es en la propia imperfección del bien, donde reside el mal.
AlmaLas almas no han sido concebidas para su uso en un solo cuerpo, por eso, tras la muerte, si no se han salvado, transmigrarán a otro cuerpo, hasta su retorno al cielo.
La muerte de Jesús en la cruz es otra victoria de Satanás, que ha sido permitida por Dios para que sirva de lección para los hombres. La Iglesia Cátara no adoraba la cruz, sino que la repudiaba como el instrumento de tortura que habían utilizado los enemigos de Dios.
El alma del hombre está en esta tierra para realizar la penitencia de su ruptura con Dios, que la había concebido como Ángel en el principio de los tiempos y, una vez liberada de esta penitencia, a la muerte del cuerpo, regresa al cielo, mientras que si no ha alcanzado la “perfección”, transmigra a otro cuerpo hasta alcanzarla.
El pecado es lo que sujeta el alma al mundo. Solo una vida totalmente libre de pecados, la vida de un “perfecto”, permite al alma del hombre darse cuenta de su propia naturaleza “angelical”.
No existe el pecado “venial”. Todos los pecados, por pequeños que sean, son mortales, ya que la humanidad se encuentra dividida en dos grupos: Ángeles y Demonios.

Los espíritus celestiales reúnen a las almas caídas en torno a Pablo y sus sucesores, los cátaros, para que el bien retorne al bien.
Al final los malvados serán castigados para toda la eternidad y este mundo será destruido por el fuego.
Solamente la creación de Dios continuará para toda la eternidad y será el fin de los “Dos Principios”.

El Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles

El Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles

Para la Iglesia Cátara existen tres concepciones espirituales totalmente diferenciadas:

  • El Espíritu como parte del hombre o del ángel, es la parte incorruptible de éste (formado por Espíritu/Alma/Cuerpo). Es la parte que vive en el cielo, siempre a salvo.
  • El Espíritu Santo Paracleto, que es el “Consolador”, prometido por Jesucristo y que el alma recibe en el momento del “Consolhament”. Para la Iglesia Cátara, cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, iniciaron el ciclo de transmisión de este espíritu, que la Iglesia Católica había abandonado. Ellos se consideraban los verdaderos transmisores de este ciclo que habrían heredado directamente de los primeros apóstoles, a través del tiempo y de los “Perfectos”. Esta cadena no podía ser rota, pues el Espíritu solo residía en aquellos que habían recibido el “Consolhament”.
  • El Espíritu Santo, que como tal es considerado la tercera persona de la Trinidad por la Iglesia Católica. La Iglesia Cátara no creía en la Trinidad como tal. Ni Jesucristo ni el Espíritu Santo son consubstánciales ni iguales al Padre. Según está documentado en la “Summa de les autoritats”: “Existe un número ilimitado de Hijos de Dios, entre los cuales figura el Espíritu Santo, el más poderoso mensajero de la Corte Celestial, que merecería ser llamado Dios porque procede eternamente de Dios, pero, por otro lado, es inferior al Padre por el hecho de haber salido de Él para vivir a sus órdenes, y Jesucristo, él también de origen Divino, sin pretender, asimismo, la omnipotencia de Dios.”

Ritual del Consolhament

Ritual del Consolhament

Para la Iglesia Cátara, el Bautismo de Agua no tenía absolutamente ningún valor ni tenía ninguna influencia para su salvación. Ellos celebraban un bautismo espiritual llamado “Consolhament” y siempre realizado a personas adultas. Aunque no era obligatorio, en el proceso se acostumbraba a pedir la renuncia “abrenuntiatio” al bautismo Católico.

La reflexión que habría que hacer es: ¿Realmente estaba justificada una masacre como la de Beziers, que fue la primera, además de las que vendrían después, solo por unas ideas como estas? o quizás es que había algo mucho más importante que se ha ocultado o escapado a los estudiosos o historiadores.
Algunos investigadores e historiadores han querido ver una “justificación” política, por el hecho de que la cruzada significó la anexión del sur a la naciente todopoderosa Francia, pero si se analizan bien los acontecimientos, en el momento de proclamarse e iniciarse la cruzada, el Rey de Francia se desentendió totalmente de ella, no era ése su objetivo, y no sería hasta el reinado de su hijo, San Luis, que la cruzada tomaría verdaderos tintes políticos.
La cruzada fue iniciada única y exclusivamente por la Iglesia Católica, por el Papa Inocencio III, incluso terminó enfrentándose a uno de sus protegidos, el Rey Pedro el Católico, de la corona de Aragón, a quién le costó la vida. ¿Que era eso tan poderoso que debía ser exterminado a cualquier precio? ¿La lucha del bien contra el mal o del mal contra el bien? ¿ROMA contra AMOR?

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