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Los Bons-homes y las Bones-dones

Los bons-homes, solían recorrer los pueblos de dos en dos

Los bons-homes, solían recorrer los pueblos de dos en dos

En la historia del catarismo, los personajes más importantes son los “Bons Homes” y las “Bones Dones”, las personas que transmitían el conocimiento y predicaban, de pueblo en pueblo, de casa en casa, los evangelios.
Este era uno de los nombres por los que los llamaban sus seguidores, otro era el de “Perfecte”, por que los consideraban hombres y mujeres que habían alcanzado la perfección.

Sus detractores les llamaban “cathares” en un modo despectivo, también les llamaban “tisserands” (tejedores), por ser habitual que para ganarse el pan que necesitaban para sobrevivir, ofreciesen sus conocimientos, que en muchas ocasiones era el de saber tejer, pues las túnicas que llevaban solían tejérselas ellos mismos. Otro nombre por el que se les conocía, sobre todo después de la proclamación de la cruzada, era el de “albigeois” (albigenses), aunque no se sabe exactamente porqué, ya que Albi no era precisamente donde hubiese mayor concentración de creyentes, pero si fue la primera ciudad que nombró un “obispo” cátaro, lo que, quizás, influiría en esta denominación.

Muchos de los bons-homes y bones-dones solian tejer sus propias túnicas

Muchos de los bons-homes y bones-dones solian tejer sus propias túnicas

Sin embargo ellos, a si mismos, se llamaban, simplemente, “chrestians” (cristianos), declinando cualquier otra denominación.

A partir de 1167 la iglesia cátara comienza a tomar forma estructurada. Se celebra un concilio en San Félix de Lauragués, al cual asiste un representante de la iglesia bogomila oriental, el Pope Nicetas, de Constantinopla. En este concilio se acuerda una estructura territorial denominada como obispado y se crean, aparte del ya existente de Albi, los obispados de Toulouse, Carcassonne y Agen, con el acuerdo de ser totalmente independientes, aunque colaborando en conjunto, a diferencia de la centralizadora Roma, “la glesia des lops” (la iglesia de los lobos).

Dentro de un obispado, en cada pueblo podía organizarse una iglesia, cuando el número de creyentes así lo aconsejaba. En el año 1167, el año del concilio, se contabilizaban representadas en el mismo un total de 16 iglesias ya formadas, entre los cuatro obispados que se crearon. La estructura de esta iglesia estaba formada por un bon-home o una bona-dona que también era denominado obispo o hermano mayor, un hermano menor o diácono y el resto de bons-homes y bones-dones que pudiese haber en la misma. Finalmente estaban los creyentes no perfectos, que hacían su vida normal.

Día de mercado en Saint-Felix-Lauragais, donde se celebró el primer concilio cátaro

Día de mercado en Saint-Felix-Lauragais, donde se celebró el primer concilio cátaro

La base de la estructura era la “casa”, de las cuales podía haber varias en cada pueblo. En estas “casas cátaras” convivían en comunidad tanto los hombres como las mujeres, llevando una vida totalmente espiritual y religiosa, bajo la “autoridad” de un “ancià” (anciano), que era el gestor de la comunidad y el que solía oficiar los distintos ritos.
El anciano dirigía la casa y recibía a los huéspedes, que tanto podían ser otros bons-homes o bones-dones, que estuviesen de paso o simples creyentes deseosos de recibir enseñanzas. Estas casas no tenían absolutamente nada que ver con un monasterio o un convento, estaban abiertas a cualquiera que quisiese alojarse en ellas.
También había casas regentadas exclusivamente por bones-dones, cuyo objetivo principal era el de alojar a niños y jóvenes para educarlos en la doctrina cátara, aunque también estaban abiertas a cualquiera.

Representación de la obra fin amors, sobre la época del catarismo

Representación de la obra fin amors, sobre la época del catarismo

El bon-home, o la bona-dona, era la persona que había recibido el “consolhament” y, a partir de ese momento llevaba una vida pura, totalmente ascética. Era quién estaba autorizado, moralmente, para administrar el consolhament a otras personas, se dedicaba a predicar los evangelios, acompañado siempre de su Biblia traducida al occitano, bendecía el pan, rezaba la oración y “consolaba” a los que agonizaban en su lecho de muerte.
La Biblia que acompañaba a los bons-homes i bones-dones, no era la Biblia completa, pues ellos desechaban el antiguo testamento, solo contenía los cuatro evangelios, el “Libro de los hechos” y las Epístolas de San Pablo.

Por su parte el diácono o hermano menor, era el auxiliar del bon-home o la bona-dona. Sin haber recibido aun el consolhament, era su acompañante en todo momento, aprendiendo los ritos, absorbiendo los conocimientos, estudiando los evangelios hasta sabérselos de memoria, no en vano llegaría el momento en que ellos mismos pudiesen ser bon-home o bona-dona. En el momento más álgido del catarismo, justo antes de la cruzada, no había bon-home o bona-dona que no tuviese su hermano menor, multiplicándose de esta forma en número, constantemente. Finalmente llegó un momento en que un obispo llegaba a tener de auxiliares un hermano mayor y un hermano menor.

En otros artículos posteriores hablaremos de los obispos cátaros conocidos, así como de otros nombres de bons-homes i bones-dones que las crónicas nos han legado. También hablaremos de los distintos ritos de la iglesia cátara.

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